Un seminario conciliar es una institución educativa católica dedicada a la formación integral de los futuros sacerdotes.
Se denomina
conciliar porque la asamblea del “Concilio de Trento” (1545-1563), ordenó a
cada diócesis fundar un centro específico para que los candidatos al sacerdocio
recibieran una preparación espiritual, intelectual y humana uniforme y sólida.
El seminario conciliar
de la “Arquidiócesis de Buenos Aires”, se denomina “Seminario Metropolitano de
la Inmaculada Concepción”, también conocido como “Seminario Conciliar de Villa
Devoto” estando ubicado en la manzana delimitada por las calles San Nicolás,
Fernández de Enciso, Gabriela Mistral, Avenida San Martín, Concordia y José
Cubas, con dirección en el 3543 de esta última.
Fue construido para reemplazar al antiguo seminario conciliar “Regyna Martyrum”, inaugurado por el primer arzobispo de Buenos Aires, Mariano José de Escalada el 12 de marzo de 1857 que funcionaba en una quinta de su propiedad.
La historia de la
fundación del “Seminario Metropolitano de la Inmaculada Concepción”, puede
leerse en varios sitios de internet.
Seguiré para su desarrollo el libro “La Formación del Clero Secular de Buenos Aires y la Compañía de Jesús”, obra del padre Juan Isérn, impreso el 29 de mayo de 1936.
El 8 de octubre de 1894, el obispo auxiliar de la diócesis de Buenos Aires, Juan Agustín Boneo, continuó con las obras del arzobispo de Buenos Aires Federico Aneiros, fallecido el 3 de septiembre, especialmente con la edificación del “Seminario Conciliar”, en reemplazo del antiguo “Seminario Regina Martyrum”.
Boneo designó una
comisión diocesana para continuar con los trabajos y las suscripciones,
presidida por el obispo Mariano Antonio Espinosa, figurando entre sus miembros
el cura rector de la “Parroquia de la Merced”, monseñor Antonio Rasore, la cual
comenzó sus reuniones el 9 de noviembre de 1894.
La firma del contrato de adquisición de los terrenos para la edificación del “Seminario Metropolitano de la Inmaculada Concepción”, se llevó a cabo el 28 de julio de 1896, y se escrituraron el 19 de septiembre, encargándose el obispo auxiliar de Buenos Aires, Juan Nepomuceno Terrero, de gestionar el 8 de agosto de 1896 en la municipalidad el corte de las actuales calles Concordia y Emilio Lamarca.
El 27 de mayo de 1897 fue colocada la piedra fundamental del seminario y el primero de junio la de su iglesia, comenzando la construcción de esta última en septiembre de 1898 y finalizada en agosto del año siguiente, merced a la generosidad de Mercedes Castellanos de Anchorena.
En el verano de 1898 los seminaristas y profesores del Regyna pasan sus vacaciones en el nuevo seminario, completándose el traslado total de los 160 alumnos en junio de 1899, fecha que se considera inaugurado el Seminario, aunque todavía no estaba terminado.
Cupo a Mariano Antonio Espinosa, reactivar las obras del seminario, reorganizando el 8 de enero de 1901 la comisión, la cual se limitó a la administración de los fondos.
Mientras se tramitaba la sucesión de Mariano José de Escalada, Espinosa nombró el 12 de julio de 1902, una “Comisión Central Auxiliar de Señoras”, dirigida por el canónigo Marcos Ezcurra, siendo el canónigo honorario Antonio Rasore el vicedirector de la misma. Esta Comisión debía establecer subcomisiones en todas las parroquias de Buenos Aires, logrando hasta su última reunión, el 6 de octubre de 1916, importantes recaudaciones para el anhelado edificio, pudiéndose construir el brazo que unió la Iglesia con el centro del seminario.
Por su parte la señora Mercedes Castellanos de Anchorena aportó los fondos necesarios para construir la fachada principal y los diez salones interiores, que sumados a los aportes que Mariano Espinosa solicitó al gobierno del presidente Julio Argentino Roca, más los $ 50.000.- donados por Isabel Elortondo de Ocampo y los $ 5.000.- de José León Gallardo, permitieron levantar el muro de circunvalación, la cocina, el brazo izquierdo del frente, la doble cancha de pelota del fondo y se revocaron los corredores del primer piso.
En 1908 el Papa Pío X recibió en audiencia a Mariano José Espinosa, quien le mostró las fotos del seminario, las cuales fueron calificó como regio, es decir, grande, suntuoso, magnífico.
En 1910 se
levantó el ala derecha superior con sótano y dos pisos y la municipalidad comenzó
a adoquinar las calles de acceso, mientras que en 1912 se revocaron los
corredores del segundo piso, al año siguiente se instaló la corriente eléctrica
y el agua corriente recién en 1917.
El 22 de febrero de 1923 fue terminada de construir el ala del lado de la iglesia que cerraba el pabellón y en 1927 la otra ala que daba a la calle Concordia, quedando así completado el cuadrilátero edificado con dos pisos.
Siendo Santiago Luis Copello vicario general del “Arzobispado de Buenos Aires” en 1930, Mercedes Elizalde de Blaquier proporcionó los fondos para la adquisición de una quinta y de 18 hectáreas en Derqui, partido de Pilar, provincia de Buenos Aires, más la construcción de un edificio vacacional inaugurado el verano siguiente, denominado “Granja de Nuestra Señora de Luján”, con su capilla, salones, dormitorios, comedores, etc., con capacidad para albergar ciento cincuenta seminaristas.
La última obra fue un nuevo piso a lo largo de todo el flanco posterior, con capacidad para setenta teólogos, bendecido por Santiago Luis Copello el 9 de marzo de 1934.
Artículo de la Revista Caras y Caretas N° 1.021 del 27 de abril de 1918, acerca del jubileo de Mariano Antonio Espinosa, constructor del Seminario.
Artículo de la Revista Caras y Caretas N° 2.096 del 3 de diciembre de 1938, sobre Juan Pasini, fabricante de los ladrillos utilizados en la edificación del Seminario.





























































