San Juan
Francisco Régis fue un sacerdote católico jesuita, misionero, llamado “El
Apóstol de Velays y Vivarais”, nacido el 31 de enero de 1597 en la localidad y
comuna francesa de Fontcouverte, departamento del Aude, Francia.
Ordenado sacerdote en 1630, a partir de 1632 comenzó a predicar en Montpellier, la ciudad francesa con más hugonotes, prosiguiendo en otras poblaciones intentando convertir a los protestantes calvinistas al catolicismo y confirmando otros católicos en su fe.
Solía recaudar
dinero y comida de los más pudientes para dársela a los pobres, estableció un
refugio para las mujeres que logró rescatar de la prostitución facilitándole
información sobre tejeduría de encajes, creó un grupo de damas pudientes para
repartir donaciones en las zonas más pobres, repartiendo también entre ellos las
reservas de trigo durante la hambruna de 1638.
Estando en misión en la localidad de Lalouvesc, departamento de Ardèche, en el distrito de Tournon-sur-Rhdône y cantón de Satillieu enfermó, falleciendo el 30 de diciembre de 1640, siendo beatificado el 18 de mayo de 1716 por el Papa Clemente XI y canonizado el 16 de junio de 1737 por su sucesor Clemente XII.
La devoción por Juan
Francisco Régis comenzó desde el día de su fallecimiento, siendo creada el 21
de noviembre de 1821 la “Congregación de las Hermanas de San Francisco Regís” por
el sacerdote Jean-Pierre-Étienne Terme junto a la hermana Marie-Victoire-Thérèse
Couderc, quienes también fundaran en 1826 la “Congregación de Nuestra Señora
del Retiro en el Cenáculo”.
El padre Jean-Pierre-Étienne Terme falleció el 12 de diciembre de 1834, mientras que Marie-Victoire-Thérèse Couderc que había nacido el 1 de febrero de 1805 en la población y comuna francesa de Le Mas, departamento de Alpes Marítimos, falleció el 26 de septiembre de 1885, siendo beatificada el 4 de noviembre de 1951 por el Papa Pío XII y canonizada por Pablo VI el 10 de mayo de 1970.
El 16 de junio de 1883 la “Congregación de las Hermanas de San Francisco Regís” habían llegado a Buenos Aires, instalándose en la entonces “Parroquia de la Merced”, donde su cura rector monseñor Antonio Rasore fue su vicepresidente, mientras que el Arzobispo de Buenos Aires, Mariano Antonio Espinosa era el presidente, provisor y vicario general.






