El principal
biógrafo de monseñor Antonio Rasore, Juan Manuel Sanguinetti, hace referencia a
varios acontecimientos históricos protagonizados en la actual “Basílica Nuestra
Señora de la Merced”.
El 12 de agosto
de 1806 durante la primera invasión inglesa, Santiago de Liniers desde la
“Iglesia de la Merced” inició el ataque contra las fuerzas británicas logrando
la rendición del coronel William Beresford.
Después de la “Batalla
de Tucumán” librada el 24 de septiembre de 1812, Manuel Belgrano entregó para
su custodia las dos banderas que le arrebatara a las fuerzas realistas, nombrando
a la Virgen de la Merced, “Generala y Patriota del Ejército Argentino”.
El almirante
inglés nacionalizado argentino Guillermo Brown, tras la victoria lograda en la
batalla de Juncal, librada los días 8 y 9 de febrero de 1827, frente al entonces
Imperio del Brasil, concurrió con sus marinos a la “Iglesia de la Merced”, en
agradecimiento a la Virgen.
Ya siendo el cura
rector de la “Iglesia de la Merced”, el 28 de febrero de 1879 monseñor Antonio
Rasore aporta $ 512.- obtenidos de las limosnas, más $ 500.- de su patrimonio
personal, en ayuda de los indios detenidos en la isla Martín García, confinados
en el período 1870.1890.
En el mes de
octubre de 1879, contribuyó con un importe similar a los damnificados por la
devastadora inundación de la ciudad de San Juan, originada por las fuertes
lluvias y la crecida y desborde del río San Juan, causando pérdidas humanas y
daños materiales, considerado uno de los peores desastres naturales de su
historia.
En septiembre de
1898 recauda de las limosnas de la Iglesia, la suma de $ 1.398.-, destinados a
la adquisición del crucero de guerra “San Martín”, aclarando que no es para
fines bélicos, sino para cuidar la paz.
Previamente había
contribuido con un importante óbolo para la reconstrucción compra de la
torpedera “La Rosales”, que fuera fabricada en Inglaterra y donde fuera botada
el 7 de mayo de 1890 y arriba a Buenos Aires el 4 de abril de 1891. Manuel Juan
Sanguinetti menciona que el aporte de dinero se destinó para la reconstrucción
de “La Rosales”, pero en realidad debe haber sido para la compra, ya que nunca
fue reconstruida, pues se hundió en 1892.
Celebró Rasore el
cruce de la cordillera de Los Andes en el globo “Eduardo Newbery” realizado por
el aviador Eduardo Bradley, acompañado por el capitán Ángel María Zuloaga,
partiendo de Santiago de Chile el 24 de junio de 1916, alcanzando una altura de
8100 metros y soportando una temperatura de -30 bajo 0, aterrizando tres horas
y media después en una ladera del Cerro de la Cepa, ciudad de Uspallata, departamento
Las Heras, Provincia de Mendoza.
Pedro Zanni en
compañía del mecánico Francisco Beltrame, emprendió el 26 de junio de 1924 un
vuelo a efectos de dar la vuelta al mundo en avión, partiendo de Ámsterdam,
Holanda, aterrizando en una primera etapa en Hai Phong, Vietnam el 18 de
agosto, debiendo luego cambiar el avión por otro provisto con pontones, continuando
su raid hasta el lago Kagoshimao, Japón donde llegó el 11 de octubre, dando por
finalizada la hazaña el 14 de mayo de 1925 al intentar partir desde la bahía de
Osaka y frustrarse el vuelo por una marejada.

El costo
incurrido por la compra de aviones, repuestos, cartas de navegación, etc., alcanzó
la suma de 17.800 libras esterlinas, no contado los pilotos ningún apoyo
gubernamental, con el patrocinio del “Aero Club Argentino” y las contribuciones
particulares, entre ellas la de 100 pesos que le hiciera llegar monseñor
Antonio Rasore al Barón Antonio de Marchi, presidente de la “Comisión Pro
Vuelta al Mundo”, haciéndole saber que el día de la partida del vuelo celebró
una misa cantada en la “Iglesia de la Merced”, implorando la protección de la
Virgen.

Por iniciativa del
obispo Mariano Antonio Espinosa, se celebró por primera vez la misa de los
conscriptos que se incorporaban anualmente al ejército, como así también la de
los cadetes de la marina que realizaban su viaje de instrucción en la “Fragata
Sarmiento”, la celebración de los festejos por los centenarios de la Revolución
de Mayo y de la Declaración de la Independencia Argentina en 1910 y 1916
respectivamente, con la participación de los colegios parroquiales y los actos
de repudio por el asesinato del coronel Ramón Falcón.