El 4 de agosto de
1903, el italiano Giuseppe Melchiorre Sarto, (Riese 2/6/1835 - Roma 20/8/1914)
fue proclamado Papa de la Iglesia católica, adoptando el nombre de Pío X.(1)
Su vida y obra,
su beatificación del 3 de junio de 1951 y su canonización del 3 de septiembre
de 1954, pueden seguirse en “Wikipedia”.
El 22 de noviembre de 1903, día de Santa Cecilia (patrona de los músicos), Su Santidad dio a conocer su motu proprio Tra le Sollecitudini sobre la regulación de la música sagrada.
Del extenso texto del motu proprio, transcribo los siguientes capítulos para comprender el alcance de la propia voluntad del Papa Pío X.
Principios
generales.
Géneros de música sagrada: Comprende el canto gregoriano y la música sinfónica.
Texto litúrgico: En referencia a utilizar solamente el latín, indicando cuales deben ponerse en música, el orden en que deben ser cantados, sin modificaciones o supresiones, ni reemplazados por el órgano.
Órganos e instrumentos. Su Santidad ordena que solo debe utilizarse el órgano, prohibiéndose el piano y los instrumentos musicales fragorosos o ligeros como el tambor, el chinesco, (armazón de madera de variadas formas de donde cuelgan campanillas y cascabeles), los platillos y otros semejantes, y permitiendo únicamente, como complemento del órgano, los prescriptos en el “Ceremonial de los Obispos”.
Extensión de la música religiosa. Significa que la música sacra solo es complemento de la liturgia, es decir forma parte de ella.
Medios principales: Los obispos deben crear comisiones especiales de personas competentes en música sacra.
Enfocándome en este último capítulo del motu proprio del Papa Pío X, encontré un artículo del destacado historiador, musicólogo e historiador, Juan María Veniard, doctorado en historia, que ha desarrollado su carrera en el “Centro de Investigaciones en Antropología Filosófica y Cultural” (CIAFIC) y el “Conicet”, titulado “Félix Ortiz y San Pelayo: un inmigrante de personalidad multifacética en la cultura bonaerense”, trabajo leído al ser designado académico de número el 17 de junio de 2015, en la prestigiosa “Academia del Plata” fundada en 1879 para promover todas las manifestaciones de la ciencias, las letras y las artes que dan testimonio del pensamiento católico en la vida cultural argentina.
En dicho trabajo Veniard cita que según lo dispuesto por el Papa Pío X en su motu proprio sobre la restauración de la música sagrada, se realizó un olvidado Congreso rioplatense en abril de 1904, mediante el cual el arzobispo de Buenos Aires monseñor Mariano Antonio Espinosa, produce un auto sobre música sagrada donde aprueba los trabajos y conclusiones del Congreso formando una comisión encargada de su fiel cumplimiento, dirigida por monseñor Luis Duprat e integrada por los monseñores Antonio Rasore y Marcial Álvarez, cura rectores de las parroquias de La Merced y de San Nicolás de Bari respectivamente, el padre redentorista Federico Grote, el sacerdote salesiano y músico Aquiles Pedrolini y los músicos laicos Federico Guillermo Hartmann, José A. Medina, Félix Ortiz y San Pelayo, Ramón Parborell, Jaime Xarau y Alfredo Comollo, primeras figuras de la música sacra en Buenos Aires.
Veniard se está refiriendo al “Primer Congreso de Música Sagrada”, celebrado del 7 al 14 de abril de 1904 en el salón de actos del emblemático “Colegio Salesiano Pío IX” del barrio de Almagro.
Monseñor Luis
Duprat presidió el Congreso con el cargo de prelado menor o de honor, delegado
por el prelado mayor Mariano Antonio Espinosa.
Monseñor Marcial Álvarez
cedió el “Colegio Salesiano Pío IX” para realizar el Congreso y colaboró en la
unificación de los manuales de música en los colegio salesianos del sur del
país. Posteriormente en 1915 era uno de los canónigos honorarios del “Cabildo
Metropolitano”.
Aquiles Pedrolini
coordinó la organización de las comisiones de trabajo.
El padre
redentorista Federico Grote, aportó la masa militante de los “Círculos de
Obreros” y la estructura del diario “El Pueblo”, ambos por él fundados, para
divulgar las conclusiones del Congreso.
Federico
Guillermo Hartmann, no era músico, sino comerciante de instrumentos musicales y
editor de partituras, facilitando la importación de textos litúrgicos, métodos
de enseñanza europeos y accesorios para los órganos de las iglesias.
José A. Medina en
principio era compositor de música ligera, pero se vinculó estrechamente a la
música sacra con su obra musical y recolección de partituras.
Félix Ortiz y San
Pelayo, español radicado en Buenos Aires en 1879, fue músico, periodista y
escritor. Cómo bien detalla Juan María Veniard ya en 1901 dio a conocer ”La
Lira Sacra” con música litúrgica y extralitúrgica, componiendo además
zarzuelas, dramas líricos, cantatas, obras sinfónicas, pero que luego de
finalizado el Congreso prosiguió componiendo música sacra de acuerdo a las
nuevas normas, y difundiendo las reformas del canto litúrgico en su labor de
periodista.
Ramón Parborell
compuso música sacra y fue censor y auditor encargado de vigilar el estricto
cumplimiento de las nuevas reformas.
Jaime Xarau fue
el primer músico encargado de ejecutar el órgano “Walcker” de la “Catedral
Metropolitana”, desde el año 1873 y durante cuatro décadas ejecutó los Tedeum
patrióticos y las misas principales.
Alfredo Comollo fue un activo compositor de piezas litúrgicas menores y arreglador de las partituras corales.
He dejado para el
final a monseñor Antonio Rasore, ya que de él se habla en este blog, para
ahondar en su participación en la aplicación de la música sacra en nuestro
país, siguiendo el motu proprio Tra le Sollecitudini del Papa Pío X.
Rasore aplicó
estrictamente las disposiciones de Su Santidad, utilizando el canto gregoriano
como música litúrgica para celebrar las misas, bautizos y entierros, mientras
que para las fiestas patronales de la Merced y los casamientos se escuchaba música
sacra orquestal o coral con el acompañamiento del órgano de tres teclados
manuales, pedalera y cuarenta registros, inaugurado el 16 de noviembre de 1897,
comprado a la empresa “E. F. Walcker & Cie” de Alemania.(2)
Monseñor Antonio Rasore oficiaba la misa Versus Deum, es decir mirando al altar y el sagrario, la liturgia, las lecturas bíblicas, las oraciones y los cánticos se pronunciaban en latín, el castellano se usaba solo para el sermón, la homilía, la repetición de las lecturas y en determinados momentos en los cantos populares en las misas no solemnes. Para que los fieles las comprendieran utilizaban los misales bilingües.
Recién luego del
“Concilio Vaticano II”, celebrado entre el 11 de octubre de 1962 y el 8 de
1965, convocado por el Papa Juan XXIII, fallecido en 1963 y continuado por el
Papa Pablo VI, se transformó radicalmente la liturgia y la música,
reemplazándose el latín por el español, permitiendo la música popular con
guitarras y canto manteniendo la dignidad sagrada y cambiando la posición del
sacerdote que pasó a celebrar la misa Versus Populum, o sea de frente a los
católicos.
De esta manera
desapareció la utilización del órgano y el canto gregoriano, aunque en la
“Basílica de la Merced” una vez al mes desde abril a diciembre, los primeros
martes de cada mes a las 13.45 se realiza el “Festival de Organo de la Basílica
de la Merced”, un ciclo de conciertos gratuitos donde organistas locales e
internacionales ejecutan repertorio sacro y clásico utilizando el mismo órgano de
tres teclados y cuarenta registros, que monseñor Antonio Rasore había adquirido
en 1897 a la empresa “E. F. Walcker & Cie” de Alemania, considerado el
instrumento de transmisión tubular-neumática más antiguo en nuestro país.
(1) Al cumplirse el 18 de septiembre de 1908, el cincuentenario de la ordenación sacerdotal de Pío X, monseñor Antonio Rasore fue designado presidente de los homenajes correspondientes, culminando con una misa solemne en la “Parroquia de la Merced”, oficiada por el obispo de la Diócesis de Ancud designado el 28 de abril de 1898 y al año siguiente obispo de La Serena.
(2) Características del órgano que monseñor Antonio Rasore adquiriera a la empresa “E. F. Walcker & Cie” de Alemania, inaugurado el 16 de noviembre de 1897.



















